Hebreo para principiantes

¿Estás empezando a aprender hebreo?
¡Enhorabuena! Te está embarcando en un hermoso viaje por una de las lenguas más antiguas y singulares del mundo, con una historia fascinante. Pero aprender un idioma debería ser algo más que aprender reglas, traducir sustantivos y conjugar verbos, sino sería aburrido, ¿no? Para mantenerte interesado, te ofrecemos algunos datos tan curiosos, como sorprendentes, que quizá no supieras sobre el hebreo cuando decidiste estudiarlo, pero que podrían ayudarte a apreciarlo un poco más en el futuro. Algo para tener en cuenta cuando pierdas el sueño por las conjugaciones irregulares de los verbos. (Es broma… o más o menos).

El hebreo es muy antiguo.

Es realmente MUY antiguo. Uno de los primeros usos registrados del hebreo escrito es un calendario agrícola conocido como calendario de Gezer, escrito en paleohebreo o fenicio. El calendario data del siglo X a.C., es decir, tiene más de 3.000 años de antigüedad.

El hebreo se escribe de derecha a izquierda.

Probablemente ya lo sabías. Pero, ¿sabés la razón? El hebreo, al ser muy antiguo, fue originalmente tallado o grabado al agua fuerte. La escritura con tinta fue posterior. El grabado requiere mucha más fuerza que la escritura, por lo que la teoría es que el hebreo se escribía de derecha a izquierda porque permitía al grabador aprovechar su brazo dominante -normalmente el derecho- para trabajar con eficacia. En cambio, lenguas posteriores como el español, se comenzaron a escribir de izquierda a derecha para que el escritor -que ahora utilizaba su brazo dominante para escribir en lugar de para grabar- pudiera escribir sin manchar la tinta a medida que avanzaba. Por eso, si eres zurdo, tienes ventaja para escribir en hebreo. Lamento no poder ayudarte con el español. Lo siento.

El alfabeto hebreo es un abjad.

Es una forma elegante de decir que el alfabeto hebreo está formado SÓLO POR CONSONANTES. Los sonidos hablados de un idioma suelen dividirse en vocales (los sonidos “puros” que no están restringidos por el tracto vocal) y consonantes. En español, los sonidos vocálicos están representados por letras -A, E, I, O, U- junto a las consonantes en el alfabeto. Por eso, cuando lees la palabra “M-A-M-Á”, por ejemplo, sabes inmediatamente cómo pronunciarla: sabes que rima con “Ama” y no con “oro” o “sueño”. Incluso si lees la palabra por primera vez, la letra A que forma parte de la palabra te indica qué sonido vocálico va ahí. En hebreo, sin embargo, NO hay letras vocálicas. La palabra “mamá” se escribiría simplemente “MM”, y si la leyeras por primera vez, no sabrías si se pronuncia “MoMo” o “MaaM” o “MeeM” o “MeMe”, entre otros ejemplos.

Entonces, ¿cómo saben los lectores de hebreo cómo pronunciar las vocales de una palabra? Al aprender a leer, los estudiantes hebreos utilizan un sistema diacrítico de puntos y rayas, conocido colectivamente como “niqqud”, que ayuda a guiar la pronunciación de las vocales. Sin embargo, se prescinde de él muy pronto y la mayoría de los lectores de hebreo acaban reconociendo el significado de las palabras escritas -y su pronunciación- por el contexto. Se convierte en algo natural al cabo de muy poco tiempo.

El hebreo tiene sonidos consonánticos… interesantes.

Hablando de vocales y consonantes, el hebreo tiene algunas consonantes que pueden ser un poco difíciles de dominar para los angloparlantes. Dos de las más interesantes son ח (CHET) y ר (RESH).

La letra ר (RESH) corresponde a la letra “R” en inglés, pero la pronunciación de la consonante es mucho más parecida a la del francés (“terroir”) o el alemán (“pretzel”). Para familiarizarse con ella, intenta pronunciar la palabra “are” repetidamente mientras mueve la parte superior de la lengua hacia la garganta; con el tiempo, oirás que empieza a producirse cierta “fricción” en el sonido: es el sonido ר (RESH). Otra forma de intentarlo es repetir la palabra “go” moviendo la lengua hacia la garganta y suavizando el sonido “g” hasta que se convierta en un ר (RESH).

La letra ח (KHET) es una combinación entre el sonido “h” muy fuerte y el sonido “k” muy suave. Al principio puede resultar incómodo, así que prueba a hacerlo tú mismo: coge un vaso de agua, ponte encima de un lavabo y haz gárgaras con la voz. Mientras haces gárgaras, pon la mano en la base del cuello y siente de dónde procede el sonido. Ahora intenta hacer gárgaras sin utilizar la voz, pero sintiendo la sensación de movimiento en la base del cuello. Por último, intenta recrear la misma sensación de movimiento sin utilizar agua, es decir, el sonido ח (KHET).

No te preocupes, esto es más fácil con la práctica…

Las letras hebreas son palabras.

¡De verdad! La letra ע (AYIN), por ejemplo, significa “ojo” y la letra פ (PEH) significa “boca”. Pero lo que realmente hace especial al hebreo es que algunas letras funcionan como preposiciones. Las preposiciones son las palabras “pequeñas” de una frase, como “como”, “en”, “de”, etc., que marcan la relación entre sustantivos y verbos. En hebreo, muchas de estas preposiciones se escriben con una sola letra y, como no hay palabras de una sola letra en hebreo, siempre van unidas a la palabra que las sigue.

Por ejemplo, añadimos la segunda letra del alfabeto, la letra ב (BET), a cualquier palabra para que signifique “en”. בית (BAIT) significa “casa”, בבית (BA’BAIT) significa “en la casa”; חדר (JEDER) significa “habitación”, בחדר (BA’JEDER) significa “en la habitación”. Otras “partículas preposicionales” son las letras מ (MEM), ש (SHIN), ה (HEH), ו (VAV), כ (KAF) y ל (LAMMED). Las palabras hebreas, en su esencia, son bastante cortas, especialmente si se comparan con las palabras inglesas. Si ves una de estas letras al principio de una palabra, es muy probable que, en lugar de una palabra hebrea muy larga, se trate de dos palabras distintas [palabra principal + partícula preposicional].

El hebreo es una lengua regulada.

Sí, has leído bien: existe un organismo oficial que regula la lengua hebrea, conocido como Academia de la Lengua Hebrea (האקדמיה ללשון העברית, A’AKADEMIA LA’LASHON HA’IVRIT), que investiga y regula el uso del hebreo moderno. Fue creada en 1953 por el Gobierno israelí para servir de “institución suprema para la erudición de la lengua hebrea”. Actualmente tiene su sede en la Universidad Hebrea de Jerusalén y, además de investigar el hebreo bíblico, medieval y moderno, una de sus principales tareas es crear hasta 2.000 palabras nuevas en hebreo cada año. Estas palabras se asignan a objetos y conceptos que no habrían existido en hebreo en la antigüedad.

No hay palabras como “teléfono” (שח-רחוק, “Saj-Rahchok”) o “internet” (מרשתת, “Mirshetet”) en la Biblia, ¿verdad? Sin embargo, la mayoría de estas palabras no aparecen en el lenguaje cotidiano de los hablantes nativos de hebreo, que tienden a utilizar las palabras originales en inglés. Así que respira tranquilo: “teléfono” es “TELEFON” e “internet” es “INTERNET”. Esto es muy útil: si olvidas uno de sus sustantivos hebreos, siempre puedes intentar decir la palabra en inglés con acento israelí y ver qué pasa…

El hebreo es la única lengua resucitada con éxito en la historia del mundo.

Aunque conocemos el hebreo antiguo principalmente por ser la lengua en la que se escribió la Biblia, en realidad era una lengua hablada común en Oriente Próximo en la antigüedad. Tras la destrucción del Segundo Templo y el exilio de la población judía de Judea, dejó de utilizarse a diario. Durante 2000 años, los judíos de la diáspora sólo lo utilizaron para el estudio religioso y la oración. Las comunidades judías de la diáspora hablaban la lengua de los pueblos de su entorno o desarrollaron lenguas únicas como el yiddish (judeo-germánico) o el ladino (judeo-español). El hebreo recibió el estatus de “lengua sagrada” – “Lashon Ha’Kodesh”- y utilizarlo en la vida cotidiana se consideraba una falta de respeto.

Todo esto cambió en el siglo XIX cuando, influido por el movimiento de la Ilustración judía (“Tnu’at Ha’Haskalah”) y el despertar de las ideologías del renacimiento nacional judío (“Shivat Zion”), el lingüista judío-ruso Eliezer Ben Yehuda se trasladó a Jerusalén. Mientras vivía allí, se convenció de que resucitar el hebreo como lengua viva y hablada de uso cotidiano permitiría la comunicación entre judíos de todo el mundo. Revivir el hebreo como lengua hablada moderna se convirtió en el trabajo de su vida: creó el primer diccionario hebreo moderno e incluso educó a su hijo, Ben-Zion, totalmente en hebreo. Esto convirtió a Ben-Zion Ben-Yehuda en el primer niño que tuvo el hebreo como lengua materna en casi 2000 años. Gracias a los esfuerzos de Ben Yehuda, el hebreo pasó de ser básicamente una lengua muerta a ser hablada por casi 10 millones de personas en todo el mundo en el lapso de un siglo, y sigue siendo la única lengua resucitada con éxito en la historia. ¿No es genial?

Hay muchas más cosas increíbles, maravillosas y emocionantes que aprender sobre el hebreo. Te animamos a que te tomes tu tiempo y disfrutes descubriendo la lengua, así como dominando su uso. Y recuerda persistir y divertirse. Incluso si te encuentras con verbos irregulares, recuerda que podría ser peor: ¡podrías estar intentando aprender francés! (Es broma… o más o menos).

 
Este artículo ha sido escrito por Ira Yospa, profesora de hebreo para adultos, instructora principal de profesores de hebreo y desarrolladora de materiales de estudio del hebreo.



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