El principal reto en el aprendizaje de un nuevo idioma:
La primera y más difícil parte del aprendizaje de un nuevo idioma es la necesidad de memorizar y recordar miles de palabras nuevas. En nuestro estilo de vida actual, no solemos utilizar nuestras habilidades de memorización. La mayoría de nuestras actividades cotidianas se realizan de forma automática e inconsciente, no requieren habilidades memorísticas. Además, la revolución digital nos ha puesto las cosas aún más “fáciles”. Hoy en día, casi no hay necesidad de recordar información como números de teléfono, direcciones o nuestros horarios. Por eso, cuando intentamos aprender un nuevo idioma, nos vemos obligados a ejercitar el olvidado músculo de la memoria. Aquí tienes algunas herramientas que te ayudarán a ejercitar este músculo:
1. Utilizar fichas para aprender hebreo:
Muchos estudiantes que utilizan el “Método Flashcard” (o tarjetas didácticas) afirman que es la forma más eficaz de memorizar palabras nuevas. Puedes utilizar tarjetas físicas en las que una cara tiene la palabra escrita en hebreo y la otra su traducción. Estas tarjetas pueden llevarse a cualquier parte y utilizarse en cualquier momento. Hoy en día, también puedes crear estas tarjetas de forma digital. Una gran ventaja de las tarjetas digitales es la posibilidad de añadir sonidos e imágenes. Esto significa que los alumnos siempre pueden refrescar su memoria y oír cómo deben pronunciarse las palabras. Además, múltiples estudios han demostrado que las imágenes visuales estimulan enormemente la memoria, lo que resulta increíblemente útil a la hora de estudiar un nuevo idioma.
2. Etiquetar objetos en hebreo
Este método es muy utilizado y uno de los favoritos de los profesores de idiomas. En pocas palabras, el estudiante de idiomas etiqueta varios objetos cotidianos de la casa con notas autoadhesivas: la taza, el baño, la puerta, el sofá… ¡lo que sea! Con este método, el proceso de memorización de nuevas palabras se produce sin esfuerzo para el alumno. Con el tiempo, estas palabras irán formando parte de la memoria inconsciente. A algunas personas les puede preocupar que este método pueda alterar la decoración de su casa, ¡pero yo creo que es todo lo contrario!
3. Crear historias
Los estudios han demostrado que enlazar y componer palabras en pequeñas historias puede mejorar la memorización de nuevo vocabulario por parte de los alumnos. Por ejemplo, si quiero aprender y recordar las palabras “gato”, “mesa”, “coche” y “heladera”, podría crear una historia corta que incorporara estas cuatro palabras. “Esta mañana abrí la nevera, he tomado un yogur y me he sentado a la mesa. Después de desayunar, me dirigí a mi coche y me he encontrado un gato sentado en él”. La historia puede ser divertida, seria, surrealista, triste, etc. Lo que más importa es que la historia sea atractiva y memorable.
4. Método de las asociaciones
Este método es divertido y eficaz para aprender nuevas palabras. Anima a los alumnos a asociar una palabra hebrea recién aprendida con otra de su lengua materna que suene fonéticamente similar. Luego, se les pide que encuentren o creen una conexión lógica entre estas palabras con fonetica parecida. La conexión no tiene por qué tener sentido de forma literal; basta con que establezca un vínculo entre las dos palabras. Según mi experiencia, cuanto más divertidas y absurdas sean estas conexiones, más probable es que los alumnos recuerden la palabra. Este es un ejemplo rápido:
Cuando enseño a mis alumnos la palabra hebrea para “cocina”, “Mitbach” (מטבח), les pido que dividan la palabra en dos sílabas: “Mit” y “Bach”. Luego, asocio la primera parte, “Mit” (מט), con la palabra inglesa “meat”. Podría preguntarles: “¿Dónde solemos guardar la carne?” y los alumnos responderían: “¡En la cocina!”. A continuación, asocio la segunda sílaba, “Bach”, con la frase: “Cuando lavo los platos, me gusta escuchar a Bach”.
Este ejemplo ilustra cómo enseño la palabra “cocina” (Mitbach) mediante una asociación divertida. Cuando estaba en Alemania, este método era mi favorito. A menudo utilizaba asociaciones divertidas para recordar palabras cotidianas. Muchos alumnos han señalado este método como su preferido.
5. Hablar consigo mismo
Por ejemplo, animo a mis alumnos a que cuando se despiertan y van a lavarse los dientes, describan sus acciones en hebreo: “Me levanto de la cama. Voy al baño. Me lavo los dientes”. Al hacer esto, los alumnos se encontrarán con palabras que aún no conocen, lo que les servirá de guía para ampliar su vocabulario.
6. Lectura de libros en hebreo simplificado
Los libros en hebreo simplificado son una forma excelente de ampliar el vocabulario. En comparación con las novelas en hebreo nativo estándar, los libros para principiantes exponen a los alumnos a un número limitado de palabras complejas por página.
Los alumnos pueden disfrutar de la lectura de estos libros únicos por placer mientras aprenden nuevas palabras de forma orgánica. Los libros de hebreo fácil también ayudan a salvar la distancia entre el hebreo hablado y el escrito. Incluso recomiendo leer la historia en voz alta a otra persona. Mejorar las habilidades de lectura es crucial en el proceso de aprendizaje de un nuevo idioma y conduce a la fluidez en el habla.
Desde mi experiencia como profesora de hebreo, he comprobado que cada alumno conecta con un método de enseñanza diferente. Siempre sugiero probar todos los métodos para descubrir cuál se adapta mejor a cada uno.
Aprender hebreo no es una tarea fácil, pero con práctica, tiempo y paciencia, ¡cualquiera puede dominarlo!